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NOTIVIDA, A o XV, N 991, 22 de octubre de 2015

MANIFIESTO DE LA RED FEDERAL DE FAMILIAS

El 24 de mayo de este a o, con motivo del cierre de su Quinto Congreso Nacional, la Red Federal de Familias (RFF) emiti una declaraci n en la que renovaba solemnemente su compromiso de reconocer, difundir y promover la vigencia, en el orden social, de los siguientes principios: a) el respeto y la protecci n de la vida humana en todas las etapas de su desarrollo, desde la concepci n y hasta la muerte natural; b) la estructura natural de la familia fundada en el matrimonio de un var n y una mujer, abierto a la transmisi n de la vida; c) el derecho y deber originarios de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas; y d) la procura y promoci n del Bien Com n como deber de gobernantes y gobernados.

Ante la situaci n acuciante que se vive en nuestra sociedad, en orden a la conculcaci n sistem tica de dichos principios, la entidad consider imperioso movilizar a todas las personas comprometidas con ellos, en la b squeda urgente de soluciones que permitan revertir el estado actual  de las cosas y rescatar las instituciones pol ticas y sociales de la Patria y las fuerzas morales de la poblaci n, pr cticamente devastadas.

Por eso en el ltimo p rrafo de aquella declaraci n, la RFF se permiti convocar una vez m s y con mayor urgencia a todas las personas, familias y asociaciones intermedias de nuestra Patria a movilizarse en la defensa o restauraci n de los valores sagrados que la constituyen, aun a costa de los mayores sacrificios y peligros.

Las manifestaciones que ayer se produjeron en much simas ciudades del pa s -promovidas bajo el lema “Por tu familia”- obedecen a aquella convocatoria.

Durante el acto realizado frente al Congreso de la Naci n los oradores plasmaron las dificultades cotidianas que enfrentan los que defiende el orden natural y renovaron su compromiso con la causa. Sobre Familia habl el Prof. Guillermo Gini, rector del Instituto San Jos de Calasanz, el establecimiento educativo que tras las elecciones primarias de la Ciudad de Buenos Aires fue acusado de “discriminar” porque en el patio del establecimiento hab a un cartel que dec a: “Apostemos por lo natural. Un var n y una mujer transmiten la vida”. Mientras que las peripecias que enfrentan los defensores de la Vida (particularmente los m dicos de los hospitales p blicos) fueron descriptas por el Dr. Antonio Catall n Pellet, Jefe de Departamento de Medicina Interna del Hospital Rivadavia.

Al cierre del acto la Junta Ejecutiva de la RFF hizo p blico el siguiente manifiesto:

Por Tu Familia

Nos concentramos y manifestamos por la familia, porque estamos convencidos de que la instituci n familiar se encuentra en grav simo riesgo de desaparici n, ya sea por su lisa y llana supresi n, ya sea por su completa desnaturalizaci n.

Y lo hacemos porque creemos que pesa sobre nosotros y, con nosotros, sobre todos los miembros de las familias que forman el tejido sustancial de nuestra sociedad nacional, la carga de defenderla, de asegurar su subsistencia y lograr su propagaci n, consolidando y constituyendo, de ese modo, los pilares fundamentales de nuestra Patria y de nuestra sociedad.

Creemos que no hay sociedad pol tica s lida y capaz de fomentar la salud f sica y espiritual de sus miembros si no se asienta en la base firme de familias bien constituidas y creemos, del mismo modo, que la embestida que pretende la disoluci n de nuestra sociedad -y, con ella, del ser nacional y de sus principios constitutivos- que padecemos, se funda principalmente en el ataque a la familia.

La familia, fundada en el matrimonio de un var n y una mujer, abierta a la procreaci n y a la educaci n de los hijos, con esas caracter sticas, es la nica base posible de una sociedad pol tica organizada, orientada hacia el bien com n y custodia eficaz de la vida humana y, m s a n, del respeto a la vida y a la persona humana, en todos los mbitos de su desarrollo y bajo todos los aspectos de su dignidad intr nseca.

Hoy, en la Argentina, no se est n llevando adelante pol ticas de promoci n y protecci n de la familia, sino todo lo contrario.

Nos permitimos se alar como primera muestra de esto que decimos, m s que nada por la importancia del instrumento utilizado, la reforma del viejo C digo Civil de la Naci n.

La sanci n y puesta en vigencia del nuevo C digo Civil y Comercial de la socava gravemente los fundamentos mismos de la familia, como son la autoridad paterna y la filiaci n, entre otros, y el n cleo constitutivo del instituto familiar, que es el matrimonio, al convalidar e incorporar al orden normativo ordinario de la Rep blica, la perversa ley 26.618, llamada grotescamente “ley de matrimonio igualitario”.

El r gimen para familia, instituido por el nuevo C digo, subvierte todos los principios que sustentan dicha instituci n, no s lo desde el punto de vista del orden natural, cuyo respeto es el m nimo exigible para la legitimidad de una ley, sino desde la perspectiva de nuestras tradiciones patrias y de nuestra cultura ancestral, heredada de Grecia y de Roma y, directamente, de la Civilizaci n Cristiana que fund las naciones de Europa y que se traslad a nuestras tierras gracias a Espa a y, luego, de las corrientes inmigratorias que la confirmaron y enriquecieron con sus tradiciones locales.

Por lo tanto, reclamamos perentoriamente a las autoridades nacionales que se encare una profunda revisi n de las disposiciones atinentes a la familia en ese cuerpo legal y que se retorne, con las reformas que sean necesarias, a la antigua y leg tima configuraci n de la instituci n familiar conforme a los principios de orden natural y tradicional que la constituyen como tal.

Desde ya que, por ello, rechazamos la ley 26.618, mal llamada de “matrimonio igualitario”, receptada por el C digo reformado y a la que reputamos esencialmente inmoral e inicua y particularmente nociva, en cuanto destructiva del orden familiar por medio de la completa desnaturalizaci n del matrimonio, que es su fundamento.

Rechazamos, del mismo modo, las normas del C digo que facilitan el divorcio hasta convertirlo en un mero tr mite administrativo; y las que, en la pr ctica, equiparan el matrimonio con otros tipos de convivencia; convirti ndolo as en un instituto accidental, superfluo y vol til.

Repudiamos, como gravemente ofensiva al orden natural, a la dignidad de la mujer, a la integridad y unidad de la familia y al derecho a la identidad y la dignidad de los hijos cualquier tipo de manipulaci n embrionaria y de fecundaci n artificial. Especialmente consideramos como aberrante el alquiler de vientres, sea cual sea el eufemismo con el que quiera disfrazarse su intr nseca fealdad.

Del mismo modo, reclamamos la urgente revisi n de las normas que atentan contra la identidad sustancial de las personas, que tiene directa relaci n con la identidad sexual y con la identidad de filiaci n. Por lo tanto, decimos que no y rechazamos, tanto la ley de identidad de g nero como las normas del nuevo C digo Civil que impiden el acceso al conocimiento de la verdadera identidad biol gica.

Tenemos al primer beb del mundo inscripto con dos padres y al primer bebe con triple filiaci n de Am rica Latina. No queremos que esos descarr os se incorporen a nuestra sociedad y contaminen su entorno.

Entendemos a la familia como el cobijo natural y propio de la vida humana y consideramos que es en ella donde deber a regularmente concebirse, desarrollarse, enriquecerse, crecer, madurar, llegar a su ocaso y fin temporal. Dentro de ella los hijos se conciben y nacen, en ella se educan y crecen, en su seno aprenden ellos el amor, el respeto, la religi n, la historia, se relacionan y fortalecen en su identidad y en sus rasgos particulares; y a partir de ella se convierten en adultos y fundan nuevas familias que, as , contin an el ciclo arm nico de una sociedad ordenada y pac fica. No ignoramos y, por ello, no negamos que existen situaciones irregulares, situaciones que, dentro de un orden justo, se resuelven y dignifican en el marco de las familias que las padecen, recogen y protegen.

Rechazamos el aborto bajo cualquier forma que se lo presente y bajo cualquier pretexto que intente justificarlo o disculparlo. La vida de una persona, cualquiera sea la circunstancia por la que atraviese, es en s misma sagrada y digna de respeto. La vida inocente es inviolable. La familia es la primera y natural custodia de la vida humana, destinada a ser acogida por ella y en ella.

Consideramos que no existe causa alguna que justifique el aborto, al que calificamos como un crimen aberrante. Y entendemos que hay vida humana plena desde el instante mismo de la concepci n, ya sea en el seno materno, como corresponde seg n el orden de la Creaci n; ya sea en el laboratorio, a causa de las t cnicas de fecundaci n artificial. En cualquiera de ambos casos, hay vida humana desde el momento de la uni n de los gametos masculino y femenino y esa vida, que es totalmente inocente, merece el respeto m s absoluto y tiene el derecho a desarrollarse, como correspondiente a una persona, en el seno de una familia, entendida sta en el nico sentido leg timo que le corresponde. Es deber del Estado procurar la acogida familiar a los ni os que carecen de hogar propio por cualquier circunstancia.

Rechazamos, pues, todo proyecto de legalizaci n, legitimaci n o admisi n del aborto, aun de aquellos que se dicen amparados por alguna disposici n del C digo Penal. Desde ya, repudiamos por injusta e ilegal la interpretaci n dada por la Corte Suprema al art. 86 del C digo Penal, norma tambi n injusta y que est derogada por el derecho constitucional argentino.

Y, por supuesto, negamos enf ticamente la legalidad y juridicidad de los protocolos sancionados en consonancia con ese inicuo fallo de la Corte Suprema. Dada su actualidad, rechazamos especialmente el “Protocolo para la atenci n integral de personas con derecho a la interrupci n legal del embarazo”, publicado por el Ministerio de Salud de la Naci n.

La familia no est aislada de la sociedad sino, por el contrario, la integra y forma como su n cleo sustancial.

Por tanto, todo lo que ata e a la sociedad le interesa e incumbe a la familia.

Buenos Aires sancion la primera Ley de uni n civil de Latinoam rica y Argentina es el primer pa s latinoamericano que admiti el pseudo “matrimonio” gay, luego sancionado como ley de la Naci n.

Tenemos una ley de “Violencia contra la mujer” sancionada por unanimidad,  de “Identidad de g nero” sancionada por unanimidad, de eutanasia pasiva sancionada por unanimidad…bas ndose en esta ltima la Corte Suprema se pronunci recientemente en un caso de eutanasia pasiva, haciendo lugar a su pr ctica conforme a una forzada interpretaci n de aquella ley innecesaria y, por lo menos, ambigua.

Todas estas leyes atentan contra la familia, en cuanto le impiden desarrollar en plenitud todas sus finalidades, en cuanto establecen diferencias injustas entre los miembros del entramado social y luego fijan igualdades antinaturales que desfiguran el verdadero papel de las personas.

Al abrir las puertas a la eutanasia, perturban uno de los fines propios de la familia que es el de acompa ar a sus integrantes hasta el final de sus vidas, con aborto otro, porque la familia es el lugar natural de acogida a la vida humana naciente, las leyes vinculadas a la ideolog a de g nero socavan el deber y derecho primario de los padres a educar a sus hijos. La familia es la destinataria final de todos estos ataques, de all el lema que hoy utilizamos: Por Tu Familia.

El eco que tuvo en todo el pa s esta convocatoria nos permite conservar la expectativa de un renacimiento moral, social y espiritual de nuestra Patria. Nuestra nica esperanza est puesta en el auxilio de la Divina Providencia y en las reservas morales de nuestro pueblo.

Buenos Aires, 21 de octubre de 2015

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NOTIVIDA, A o XV, N  991, 22 de octubre de 2015

Editores: Lic. M nica del R o y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja

P gina web: www.notivida.org

Email: notivida@hotmail.com

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